El cerebro masculino y sus enigmas .

Experta advierte que el instinto paternal no es algo intrínseco en el hombre. Es más, para que se le despierte y desarrolle, el padre necesita pasar tiempo con su bebé. 

Louann Brizendine se ha ganado fama de controvertida en ciertos entornos feministas debido a sus afirmaciones sobre las diferencias de género o por dar cabida científica a ciertos estereotipos.

Ella admite que políticamente no es correcto decir que existen diferencias entres hombres y mujeres "pero la opinión de algunos sectores no conjuga con la ciencia, que cada día avanza demostrando nuestras diferencias y similitudes".

Entre las cuestiones polémicas que defiende, el hecho de que el instinto paternal necesita de práctica para desarrollarse. "Para que se despierte este instinto el padre necesita pasar tiempo con su bebé a través del contacto cutáneo y ocular", dice.

Incluso señala un dato raro que ha sido detectado entre los hombres que se implican más en el cuidado de sus hijos. Sus índices de testosterona se reducen, aunque no se sepa si es la paternidad la causa.

"Los hombres con mayor nivel de testosterona muestran más interés en conseguir un compañero sexual¿, explica, luego completando que ¿esto no puede servir de excusa para los hombres promiscuos".

Louann Brizendine contesta a una idea que suelen tener las mujeres: que a los hombres les resulta difícil ponerse en el lugar del otro. Según la investigadora, existen dos tipos de empatía presentes en los dos sexos; la empatía emocional y empatía cognitiva. "Nosotras somos más emocionales mientras que ellos son más racionales. De aquí surgen algunos de los problemas de comunicación entre sexos".

Eso si, está claro para la científica que hay diferencias fundamentales entre los géneros. Por ejemplo, en el cerebro masculino la zona para el ejercicio de la sexualidad es 2,5 veces más grande que en el femenino."Eso, sin embargo, no confirma el estereotipo de que el hombre esté siempre pensando en el sexo pero sí que bajo esos estereotipos se esconde algo de verdad", señala.

Sobre le movimiento feminista, del que hizo parte en los años 70 es ultrapasado, para ella. "Las feministas no quieren simpatizar con el homónimo masculino, no están listas para abandonar ese odio al hombre, y además no quieren ni les interesa hacerlo", ataca.

En su libro "El cerebro masculino", la secuela "El cerebro femenino" (el anterior best-seller de la neuropsiquiatra californiana), establece las diferencias entre sexos. ¿Es un libro que he escrito para mujeres, intenta dar un poco de luz a las principales frustraciones que he visto a lo largo de mi carrera.¿

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